
Lo que en principio debía ser la crónica de la manifestación conjunta de los trabajadores de Cerámicas Sugrañes, Zobele y Riviere por las calles de Cerdanyola ha sido cambiado por una situación más acuciente para nuestros intereses. No sólo por lo deprimente que ha resultado la movilización de hoy, triste, desangelada y con poco poder de convocatoria. Un paseo y poco más.
Pero vayamos con lo que realmente interesa. Mañana tenemos asamblea, casí definitiva, pues ayertras la reunión en treball, parece que se llegó a lo que será el punto y final del expediente de regulación de empleo en Cerámicas Sugrañes.
La mediadora apuro todos los margenes de negociación hasta fijar un preacuerdo entre empresa y comité, que mañana deberan aceptar o rechazar los trabajadores.
Resumiendolo, quizá demasiado:
Por despido:
-41 días por año de servicio sin limite de mensualidades
-Mínimo de 6.000 euros de indemnización
Por traslado:
-600 euros ala mes durante 2 años
-Prima en caso de beneficios durante el primer año de 1.000 euros
-Carencia de dos años, con un máximo de 54.000 euros de indemnización si se acoge a ella.
Y ya está, este cuento se ha acabado. El ERE es un procedimiento administrativo que no nos deja ya más opción que tomarlo o dejarlo. Si lo tomamos será en esos terminos, si no lo hacemos así corremos el riesgo de quedarnos en 20 días y un máximo de 12 mensuslidades, el mínimo que marca la ley.
Ahora como Fausto, nos encontramos en la encrucijada, si bien él buscaba al diablo para venderle su alma a cambio de la eterna juventud, nosotros tenemos una decisión mucho más díficil y que tendremos que tomar sabiendo que, decidamos lo que decidamos, vamos a perder algo más que el puesto de trabajo.
Por una parte tenemos la opción de aceptar lo poco que hemos podido arrancar a al empresa tras un periodo de movilizaciones y negociaciones extenuante y exasperante. Tacaños, cicateros, todos esos terminos se quedan cortos para calificar la actitud de la negociación de los representantes empresariales.
Por otro tenemos el no, que la mediadora se tomaría como un no a su negociación, y nos dejaría un orgullo satisfecho, pero a la vez maltrecho por hacernos perder los pocos euros que habíamos conseguido lograr.
Pero todo esto no hace si no revelar la verdadera naturaleza del problema al que nos enfrentamos, del rostro del verdadero enemigo. Las leyes, el capítal, el sistema en definitiva.
¿por qué que clase de sistema es ese que obliga a los trabajadores a firmar su propio despido por muy injusto que lo consideren? Se podría decir que nos han condenado a muerte por fusilamiento, y si no lo aceptamos además de fusilarnos nos ahorcaran. ¿Y qué clase de persona puede tomar semjante decisión? Está claro, un funcionario de su estado.
El enemigo ya no es el consejo de Administración de Cerámicas Sugrañes, es esa ley que no responde a lo que es la justicia, es sistema que nos valora como mercancia. Decir no mañana al preacuerdo es decir no a los ERES, a la administración, al sistema, a todo esto que se nos viene encima, el despido, el trasaldo, la crisis, nuestros políticos, etc, etc…
Evidentemente esto es una cuestión política, al menos a si lo entiendo yo, no una política de siglas, si no una política real de resultados efectivos.
También entendemos que el sentir mayoritario es otro, que se buscara salir como buenamente se pueda de esta. Que unos pocos euros nunca vienen mal. Y en algunos casos seran bastante más que pocos. Lo entendemos, y a nadie se le reprochara la decisión que tome mañana. Pero si debemos darnos cuenta, de una santa vez, de contra quien estamos luchando. Y que esto no se acaba una vez estemos en la calle. Que nuestra lucha debe continuar, que debemos hacer muchas más cosas todavía.
Mañana yo votare NO al preacuerdo por los motivos expuestos más arribas, por cuestiones de conciencia, nunca me he distinguido por mi espiritú práctico. No en vano Lev Mishkin es “El Idiota”, así con mayúsculas.
Hoy estoy triste, y ya no sé si ir a la cama, o como Fausto, salir de noche para convocar al Diablo en una solitaria encrucijada y venderle mi alma, a cambio, no de la eterna juventud, no, si no de:
¡Felicidad para todos! ¡y gratis!