
Nuestra pequeña historia tiene su nuevo capítulo. Nuevamente acompañados por la lluvia hemos vuelto a almorzar en la entrada de acceso a la fábrica de Rosa Gres.
Con todo, por la repitición, o por que llovía menos que ayer, el día ha sido menos épico que el de ayer. Pero iguak de fructifero, seguimos estando al pie del cañon.
La lluvia crea estados de animos cambiantes, y sobre todo moja, por eso no pude menos que acordarme de Amanda, de la calle mojada y la lluvia en el pelo.







y eso, que yo también te recuerdo Amanda















