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Un día muy duro.

diciembre 16, 2008

Hoy ha sido un día especialmente amargo. Tal y cómo deciamos ayer esta semana será especialmente aciaga. El viernes se presentará la lista con los despedidos, y ya comenzamos a ver las primeras señales del final.

Por de pronto una unidad de producción, la “fábrica 3” ha conocido esta misma tarde que mañana se dejaran de producir raxolas (azulejos) en crudo. El molino y la galletera callan ya para siempre.

Y ver esta primera señal, verla en los rostros de los trabajadores de esta unidad de producción ha sido una experiencia llena de angustia. Sobre todo ver a B., quien lleva en empresa más de 30 años, no sé cuantos de ellos en el “encañe”. Las lagrimas en su rostro desencajado lo decían todo. No podía oír como sus compañeros clamaban por el final de todo esto. Él ha vivido esta fábrica, ha conocido su nacimiento, explendor y muerte. Ha reído, piropeado y llorado con sus compañeros. Él sabe que mucho de él se va con esta fábrica, que ha muerto de forma tan miserable.

Y vale que es  “la crónica de una muerte anunciada”, pero una cosa es decirlo y otra verlo. Todos sabemos lo que ocurrira, pero estamos condenados a contemplarlo, va a ser una muerte lenta y con espectadores. El drama alcanza una nueva fase, cada día veremos desaperecer algo de nuestra cotidianeidad y yo ya noto la angustia en el pecho. No soy el único.

Y si hasta ahora nos refugiabamos en le humor negro, a grandes dosis, u un poquito de (falsa) esperanza. Ahora toca seguir con el humor negro, aquel que sea tan fuerte para poder hacerlo, y abandonar esa (falsa) esperanza. El final está aquí, y la guadaña pende sobre nuestras cabezas. Lo único que nos quedan son nuestros compañeros. Por lo menos no estamos sólos en esto.

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Una frase fatídica. Y sin embargo, la esperanza.

diciembre 15, 2008

“Dejad por siempre la esperanza” es la leyenda que figura a las puertas del infierno de La Divina Comedia. Efectivamente, Dante en busca de su amada Beatriz desciende al infierno, donde en su entrada se advierte que nadie debe entrar en semejante lugar con esperanza.

Y esto es lo que debe guiar nuestros actos en esta funesta semana que nos espera, que culminara con el nombre de los 84 despedidos. Y con desesperanza y resignación hemos vuelto a cortar la carretera, pocos, muy pocos, demasiado pocos. El sábado tomamos una decisión que pesa en nuestros corazones. Vagamos por la fábrica como almas en pena, y deseamos que esto acabe ya de una vez. Como Dante hemos atravesado ya los siete circulos del infierno, pero todavía nos encontramos en el purgatorio, muy lejos del paraiso, que, por descontado, no se encuentra en Vallmoll

Y ninguna esperanza debemos guardar de la última lista, la lista de los “afortunados” que vayan a Vallmoll. Cómo se esperaba, es una lista gruesa. Un clavo ardiendo al donde nos hemos aferrado antes de engordar la otra lista, la del INEM. Desgraciadamente poco puede hacer el comité, y será la empresa quién decida quien se trasladara a Vallmoll. Y que pierdan toda esperanza, si es que tienen alguna, aquellos que no se encuentren entre los 50 más caros de despedir, ellos serán los elegidos.

Pero resulta comprensible que mantegamos viva una pequeña llama de falsa esperanza. Hoy por hoy un puesto de trabajo resulta como una mujer hermosa, inalcanzable, desesperanzadora; pués,  tal y como las describía Alekxander Pushkin en “Euvgeny Oneguin” : Se me figura que llevan en sus frentes la frase estampada: “Dejad por siempre la esperanza”.

Pero todos sabemos que esa mujer tan hermosa, si nos fijamos un poco mejor, cojea un poco, sus caderas tienden a ensancharse, de la misma manera que su cerebro a mermar, incluso si nos acercamos lo suficiente comprobaremos que su aliento apesta.

Lo mismo sucede con el trabajo, en Vallmoll o en cualquier otra parte, ya no es sólo que sea cuestión de una maldición bíblica “Y te ganaras el pan con el sudor de tu frente” sino que nunca, bajo ningun aspecto será la garantia de nada. Inutil es preguntar al comité por el caso de cada uno o por “¿Y que pasaría si…?” Se nos ha demostrado que no somos más que una mercancia y ni el comité ni nadie nos puede garantizar nada. (y aquí es donde agradezco a los dioses de no pertenecer al comité).

Y sin embargo;

la esperanza es legítima, siempre que se fije en algo verdadero, en algo que tenga verdadero sentido. Al igual que el niño desea lo que no tiene, los trabajadores debemos esperar un futuro mejor, pero eso no llegara de ninguna lámpara maravillosa, habra que trabajarselo.

Y sí, perder la verdadera esperanza es un lujo que no nos podemos permitir. Como diría Fichte:

” No puedo imaginarme la situación de la humanidad como una situación que pueda permanecer, no me la puedo imaginar en absoluto cómo su último y total destino. En tal caso, todo sería sueño y engaño y no valdría la pena haber vivido y haber colaborado en este juego siempre repetido que no lleva a ninguna parte y carece de significación. Sólo en tanto que puedo considerar esta situación como medio para otra mejor, como punto de transición para otra más elevada y más perfecta, representa un valor para mí; y si puedo soportarla no es por sí misma, sino por razón de algo mejor que ella prepara”.

Fichte, El destino del hombre

Así pues no hay ninguna excusa que valga, y menos esa tan banal de “… y que vas a hacer si esto no hay quien lo cambie”; y es que la vida no es sueño, es acción.

Salud y lucha.

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El partido de la muerte. La dignidad de los oprimidos

diciembre 15, 2008

Hay historias por ahí que nos hablan de dignidad, donde heroes anonimos, no anteponen “salvar el propio culo” a algo más grande. Incluso en el futbol encontramos historias de estas.

En 1941, la Alemania nazí invadió la Unión Soviética, ocupando durante tres años, los estados bálticos, Ucrania, Bielorrusia y la parte más occidental de Rusia. En 1942 los orgullosos alemanes pretendieron demostrar a los pobres eslavos muertos de hambre quien mandaba en el mundo, incluido el futbolistico, y organizaron un partido entre el equipo del ejercito alemán y el Dinamo de Kiev

El Partido de la Muerte

En verano de 1942, el equipo de la Wehrmacht propuso al Dinamo jugar un partido en el Estadio municipal. Los alemanes fueron muy confiados al encuentro puesto que ellos eran deportistas preparados y los jugadores del Dinamo eran obreros de fábricas con escasa preparación futbolística. Comenzó el partido con las gradas a rebosar, y con los principales militares de la Wehrmacht en Ucrania en el palco. De momento todo va bien para los invasores y los alemanes meten el primer gol de la tarde, pero todo se tuerce para los alemanes y terminan el primer tiempo perdiendo 2 a 1 contra el Dinamo. En los vestuarios llega un oficial alemán y advirtió a los jugadores del Dinamo que los alemanes jamás habían perdido un partido en territorios ocupados, y que si ganaban el partido serían todos fusilados. Los jugadores volvieron al campo y, haciendo caso omiso de la amenaza, metieron el tercer gol a los alemanes. El estadio se vino abajo y, sin dar crédito a lo que veían, las gradas veían como el Dinamo marcaba el cuarto gol. Antes de llegar a los 60 minutos de partido, el árbitro dio por terminado el partido y los jugadores del Dinamo fueron conducidos a un barranco, donde inmediatamente fueron fusilados.

Hoy se les recuerda con un monumento frente al estadio del Dinamo de Kyev

Realmente esa es la versión de la leyenda, algo más aproximado a la realidad es la versión que se ofrece aquí, pero que no pierde un ápice de dramatismo, heroismo y dignidad.

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Una valoración muy personal del preacuerdo.

diciembre 14, 2008

Ya más de 24 horas después de la asamblea de ayer, ya se empieza a tener cierta perspectiva de lo que supone el acuerdo, de sus puntos fuertes y debiles.

Sobre todo tengo que dejar claro una cosa, acato el resultado de la asamblea, pese a que yo votara en contra, por encontrarlo lesivo a los intereses de los trabajadores ( y no hablo sólo de la plantilla de Cerámicas Sugrañes). Pero si mi postura fue la perdedora en la asamblea, el único responsable de ello fuí yo, pues no supe hacer ver lo necesario del no.

En cualquier caso, ahora es cuando debemos sacar todo el provecho de este acuerdo que hemos alcanzado con la empresa.

Es evidente que los veteranos, los de 15 años a 30 de antiguedad, sacaran un buen pellizco si se acogen, voluntariamente o no, al ERE, que oscilara entre los 2 y 4 años de salario.

También los que menos tiempo llevan han visto un minimo que cumple sus expectativas, de 6.000 euros.

En cuanto a cifras, son las que son, y cada uno se adminitrara en función de lo que le corresponda. Una ayuda, pero a nadie le resuelve la vida en circunstancias tan díficiles como quedarse sin trabajo en plena crisis global.

Lo más importante ahora,en  los 4 próximos días se decide, es el traslado, la empresa ha fijado, tan sólo 600 euros para aquellos que quieran ir. Esto revela una cosa, que la intención de la empresa es llevarse a aquellos que ganan más dinero. Aquellos que con esta magra ayuda ya esten en condiciones de valorar el traslado a Vallmoll.

Afortunadamente para nuestros intereses el comité ha conseguido arrancar de la negociación un gran punto. La lista de trasladados a Vallmoll no sera forzada, sino negociada. El comité y la empresa, cada uno con su lista (la de “voluntarios” por parte del Comité y la de “obligados” por parte de la Empresa) evaluara cada puesto de trabajo de la nueva planta y decidira quien debera ir.

Sin embargo, nos encontramos con un problema de indole práctica. Tanto la empresa como los trabajadores. Qué es la carencia, la oportunidad de acogerse al ERE durante los 2 primeros años en Vallmoll. Un derecho que hemos ganado y nos parece irrenunciable, pero que se puede convertir en nustro caballo de Troya.

Muchos han visto la oportunidad de alargar su estancia en la empresa, aduciendo su interés en ir a Vallmoll para inmediatamente acogerse al ERE. Tan es así, que mi impresión a día de hoy es que el 95% de la plantilla se muestra dispuesta a ir a Vallmoll.

Esto tiene una lectura rápida y nefasta para nuestros intereses; la comisión paritaria de los trabajadores que va a negociar los trasladados, sólo tendrá oportunidad de hacer valer su lista en la medida que cuente con los verdaderos interesados en ir a Vallmoll. Si acudé con una lista de 120 o 130 voluntarios, se convertira en papel mojado, ya que la empresa tendrá la oportunidad de hacer lo que no que queríamos, que ella elija. Esto es así de claro, sólo si un puesto queda vacante otro tendra oportunidad de ocuparlo. Nos interesa que en esa lista sólo esten los que verdaderamente quieren ir, o los que lo esten valorando.

Así que lo interesante para nosotros, es ser sinceros y dejar una oportunidad a aquellos compañeros que sí desean ir a Vallmoll. Es la única manera de conseguir que en la empresa no elija. Y si la empresa elije que se desengañe todo el mundo, serán los 50 que más cobran (entre ellos todos los veteranos). Esto será sí o sí.

Quizá muchos de nosotros pensemos que la oportunidad de aguantar en la empresa hasta el traslado definitivo sea apuntarse a la lista de voluntarios. Que no lo sea. Que el comité negocie con la empresa si es que está necesita alguien más para desmantelar todo. Pero que los que vayan a Vallmoll sean los que realmente quieren ir y no los que la empresa imponga.

Compañeros, camaradas; tomad vuestra decisión en conciencia, unos pocos meses más de trabajo no son nada, sobre todo si pensamos en las circunstancias que tendran esos mese (trabajar aquí sera depresivo y díficl), y en el favor que podemos hacer a otro compañero.

Un abrazo.

Salud, lucha y reflexión.

Edito: si no me equívoco, la lista que se está buscando es la de los que quieren ir a Vallmoll, no de los que quieran entrar en el ERE ya. Son dos cosas distintas. Lo lógico es que una vez fijados “Los 50 de Vallmoll” se ejecute el ERE. Y será entoncés cuando se pueda intentar demorar el despido. al menos así lo entiendo yo. Aunque también pienso que la empresa solo se quedara con esos 50. En fín que todo es interpretable. Y la buena voluntad no ha sido una de los emblemas en este ERE. El silencio juega a su favor, rompamoslo.

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Una asamblea y un preacuerdo ratificado.

diciembre 13, 2008

Hoy, sábado 13 de diciembre los trabajadores de Cerámicas Sugrañes hemos ratificad en asamblea el preacuerdo alcanzado por el comité y la direción.

Lo cierto es que ha sido una asamblea bastante más relajada de lo que algunos esperabamos. Bien es cierto que la sensación de ya no se podía hacer más, que habíamos tocado el máximo, estaba muy presente. Pero hoy tomabamos una de las decisiones más trascendentes de nuestras vidas, al menos en lo que al ambito laboral se refiere.

Y sí al final tras lectura pormenorizada del preacuerdo, y la aclaración de las dudas que generaba cada punto, hemos procedido a la votación.

Frente a la marea de brazos aprobando el acuerdo tan sólo 4 votos en contra. El sentimiento de la asamblea ha sido claro, ya tenemos definido el ERE, no como nos gustaría, pero al menos como se ha podido.Ya sabíamos que terminara como terminara esto, era una derrota para el trabajador. Que por lo menos había que pelear, sólo sabíamos eso, pero algunas cosas se han conseguido. Así hemos firmado el armisticio en los terminos menos perjudiciales para nosotros, como el gran logro de la ausencia de límite máximo en la indemnización.

Desde Diario de un ERE damos gracias al Comité de Empresa que ha peleado en situación de desventaja como un veradero campeón. Y gracias a todos mis compañeros, por serlo.

Sin embargo, no puedo terminar sin dar una nota de amargura. Me siento como se sintieron los integrantes de La legión Checa cuando la desarmó Trotski, o como cuando Franco emitió el último parte de su guerra contra el legítimo gobierno de la República:

“En el día de hoy cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos obejtivos militares. LA GUERRA HA TERMINADO.”

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Fausto en la encrucijada.

diciembre 12, 2008

Lo que en principio debía ser la crónica de la manifestación conjunta de los trabajadores de Cerámicas Sugrañes, Zobele y Riviere por las calles de Cerdanyola ha sido cambiado por una situación más acuciente para nuestros intereses. No sólo por lo deprimente que ha resultado la movilización de hoy, triste, desangelada y con poco poder de convocatoria. Un paseo y poco más.

Pero vayamos con lo que realmente interesa. Mañana tenemos asamblea, casí definitiva, pues ayertras  la reunión en treball, parece que se llegó a lo que será el punto y final del expediente de regulación de empleo en Cerámicas Sugrañes.

La mediadora apuro todos los margenes de negociación hasta fijar un preacuerdo entre empresa y comité, que mañana deberan aceptar o rechazar los trabajadores.

Resumiendolo, quizá demasiado:

Por despido:

-41 días por año de servicio sin limite de mensualidades

-Mínimo de 6.000 euros de indemnización

Por traslado:

-600 euros ala mes durante 2 años

-Prima en caso de beneficios durante el primer año de 1.000 euros

-Carencia de dos años, con un máximo de 54.000 euros de indemnización si se acoge a ella.

Y ya está, este cuento se ha acabado. El ERE es un procedimiento administrativo que no nos deja ya más opción que tomarlo o dejarlo. Si lo tomamos será en esos terminos, si no lo hacemos así corremos el riesgo de quedarnos en 20 días y un máximo de 12 mensuslidades, el mínimo que marca la ley.

Ahora como Fausto, nos encontramos en la encrucijada, si bien él buscaba al diablo para venderle su alma a cambio de la eterna juventud, nosotros tenemos una decisión mucho más díficil y que tendremos que tomar sabiendo que, decidamos lo que decidamos, vamos a perder algo más que el puesto de trabajo.

Por una parte tenemos la opción de aceptar lo poco que hemos podido arrancar a al empresa tras un periodo de movilizaciones y negociaciones extenuante y exasperante. Tacaños, cicateros, todos esos terminos se quedan cortos para calificar la actitud de la negociación de los representantes empresariales.

Por otro tenemos el no, que la mediadora se tomaría como un no a su negociación, y nos dejaría un orgullo satisfecho, pero a la vez maltrecho por hacernos perder los pocos euros que habíamos conseguido lograr.

Pero todo esto no hace si no revelar la verdadera naturaleza del problema al que nos enfrentamos, del rostro del verdadero enemigo. Las leyes, el capítal, el sistema en definitiva.

¿por qué que clase de sistema es ese que obliga a los trabajadores a firmar su propio despido por muy injusto que lo consideren? Se podría decir que nos han condenado a muerte por fusilamiento, y si no lo aceptamos además de fusilarnos nos ahorcaran. ¿Y qué clase de persona puede tomar semjante decisión? Está claro, un funcionario de su estado.

El enemigo ya no es el consejo de Administración de Cerámicas Sugrañes, es esa ley que no responde a lo que es la justicia, es sistema que nos valora como mercancia. Decir no mañana al preacuerdo es decir no a los ERES, a la administración, al sistema, a todo esto que se nos viene encima, el despido, el trasaldo, la crisis, nuestros políticos, etc, etc…

Evidentemente esto es una cuestión política, al menos a si lo entiendo yo, no una política de siglas, si no una política real de resultados efectivos.

También entendemos que el sentir mayoritario es otro, que se buscara salir como buenamente se pueda de esta. Que unos pocos euros nunca vienen mal. Y en algunos casos seran bastante más que pocos. Lo entendemos, y a nadie se le reprochara la decisión que tome mañana. Pero si debemos darnos cuenta, de una santa vez, de contra quien estamos luchando. Y que esto no se acaba una vez estemos en la calle. Que nuestra lucha debe continuar, que debemos hacer muchas más cosas todavía.

Mañana yo votare NO al preacuerdo por los motivos expuestos más arribas, por cuestiones de conciencia, nunca me he distinguido por mi espiritú práctico. No en vano Lev Mishkin es “El Idiota”, así con mayúsculas.

Hoy estoy triste, y ya no sé si ir a la cama, o como Fausto, salir de noche para convocar al Diablo en una solitaria encrucijada y venderle mi alma, a cambio, no de la eterna juventud, no, si no de:

¡Felicidad para todos! ¡y gratis!

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Manifestación en Cerdanyola. 12 diciembre 2008

diciembre 11, 2008

Mañana viernes, 12 de diciembre, los trabajadores de Zobele, Riviere y Cerámicas Sugrañes nos manifestaremos en Cerdanyola. Nuestro mensaje es claro, defender los puestos de trabajo y reclamar que los costes de la crisis recaigan sobre los responsables.

Desde aquí sólo podemos insistir en la importancia de este acto, de los últimos de nuestra pequeña gran lucha, que todos los trabajadores de Cerámicas Sugrañes debemos estar con nuestros compañeros de Zobele y Riviere. Y pedir a nuestros vecinos de Cerdanyola que se unan a nosotros. Nuestra lucha es la suya, y tememos, desgraciadamente, que no tardaremos en volver a salir en la calle, en parecidas circunstancia a la llamada de otros compañeros de otras empresas afectadas.

Y el clamor debe comenzar desde nuestro barrio, de nuestra ciudad, nuestra comarca, hasta que alcance lo más alto, y que sepan allá donde se escondan los culpables, que estamos hartos, que no nos van a volver a engañar.

Capitalistas, la crisis la vaís a pagar vosotros.